El misterio del Adviento en nuestras vidas es el comienzo del fin de todo lo que, en nosotros, no es todavía Cristo. Es el comienzo del fin de la irrealidad. Y eso, sin duda, es motivo de alegría. El secreto del misterio del Adviento es, entonces, la conciencia de que empiezo donde acabo..Empiezo a vivir para Cristo cuando llego al “fin” o al “límite” de lo me divide de mi prójimo. (Tiempos de celebración. Adviento ¿esperanza o engaño?).
DESTINO DE LA OBRA DE SU AMOR CUANDO VENGA
La gran obra de Su Amor está destinada a derrocar los poderes del mundo en el momento en que parezcan triunfar, y ésta es la gran obra del Amor que se llevará a cabo en muchos hombres y mujeres oscuros, débiles y desconocidos, cristianos despreciados por el mundo y arrojados a un lado como seres inútiles; hombres que sufren en prisiones y en campos de concentración, mujeres hambrientas en ciudades bombardeadas, trabajadores, pobres del campo, sacerdotes humildes, monjas de los conventos, hermanos legos, madres de familia e incluso niños pequeños; pues, en estas almas Cristo encenderá en los últimos días del mundo el fuego de la verdadera caridad, que contrarreste el amor que se ha vuelto frío en las almas de los señores de la tierra”.(Meditación y contemplación)
Contemplo el pórtico sereno y severo, donde el ángel de Fra Angelico, transmite su mensaje a María. Fra Angelico supo cómo tenía que pintarla. Es delicada, de una nobleza infinita, y no se alza para salir al encuentro del Angel.
Madre, hazme tan limpio como ese cuadro: haz que lo sea hasta en lo más profundo de mi alma. No me dejes tener ningún pensamiento, con el que no pueda arrodillarme ante ti tal como apareces en ese cuadro.. Nada de imágenes. Nada de sombras. Creo en ti. Estoy sosegado. Me mantendré así, como este cuadro me enseña...”He aquí que se ha cumplido..” Es el final del Adviento y la tarde vive intensamente la expectación
Ella está aquí y ha colmado la habitación de algo que es suyo, demasiado limpio para que pueda ser apreciado por mí. Ella está aquí, confiriendo a todo ese acento expectante de su actitud. Y no me equivoco al escribirlo, pues Ella es la que conduce mi pluma”. (El Signo de Jonás, 23 de Diciembre).
VISPERA DE LA NAVIDAD
“Perseverad y veréis como desciende sobre vosotros la ayuda divina”.Danielou hace una cita tomada de Monchanin: se trata de un documento inédito acerca de las dulces y terribles vírgenes adoradas en la India, en las que está la muerte y el placer, el ascetismo y la sabiduría.
Pero la virginidad de Nuestra Señora contenía la Palabra de Dios, la Virginidad de Dios.
Ella retuvo todas sus palabras en su corazón inmaculado y fue mantenida en estado de virginidad por su unión con Dios.
Vino a traer la compañía y la soledad, la vida y la muerte, la guerra y la paz: esa paz puede salir de la guerra y esa soledad mía puede colocarme en algún lugar de la historia de mi sociedad. Veo claramente que la soledad es mi vocación, no como huida del mundo, sino como el lugar que en él me corresponde, porque para mí, hallar soledad sólo consiste en separarme de todas las fuerzas que destruyen la historia, para entrar en la Vida y en la Paz que edifican la Ciudad de Dios en la historia.
Cristo va a nacer. El es el solitario que está en el centro de la historia. El ha hecho desde su soledad el centro de la sociedad –Cruz y Ágape– Sacrificio y Redención, muerte y amor. La virginidad es por tanto, terrible y necesaria. Sin ella no vivo. Sin ella nada fructifica. Mañana naceré de una virgen para que muera de virginidad y me presente así ante Cristo.( El Signo de Jonás, 24 dic. Víspera de la Navidad).
NO HABIA SITIO EN LA POSADA
“Cuando el mensaje perfecto y definitivo, la alegría que es la gran Alegría explota silenciosamente sobre el mundo, ya no hay lugar alguno para la tristeza. Por tanto, ninguna circunstancia del Evangelio de Navidad, por trivial que parezca ha de quedar fuera de la gran Alegría. En la luz especial y celestial que refulge en torno a la llegada de la Palabra al mundo, que no puede creer en la paz, un mundo de sospecha, odio y desconfianza, hasta ese rechazo del Príncipe de la Paz, asume algo de color y la atmósfera de la paz.
¿Así que no había sitio en la posada? ¡Cierto¡ Pero eso se menciona simplemente de paso, de un modo meramente casual, cuando el Evangelio señala lo que realmente quiere que veamos : la imagen de pura paz, de pura alegría.“Y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre” (Lc 2, 7).
Pero cuando leemos el Evangelio y llegamos a conocerlos bien, nos damos cuenta de que hay otros motivos por los que era necesario que no hubiera sitio en la posada, y tenía que haber algún otro sitio. En realidad, la posada era el sitio menos apropiado en el mundo para el nacimiento del Señor”. (Incursiones en lo Indecible).
(..) ¿Entonces, ¿por qué estaba atestada la posada? Por el censo, por la acumulación escatológica del mundo entero en centros de registrados para ser numerados, para ser identificados con la estructura del poder imperial. El propósito del censo era descubrir quiénes habían de pagar impuestos y averiguar quiénes podían valer para el servicio de los ejércitos del Imperio.´
Por eso era imposible que la Palabra se perdiera a si misma naciendo en la masa informe y pasiva. Ciertamente, El se había vaciado de Si mismo , tomando la forma del siervo de Dios, el hombre. Pero no se vació hasta el punto de hacerse hombre-masa, hombre sin rostro. Por tanto era justo que no hubiera sitio para El, en una multitud que había sido reunida como un signo escatológico.
(...) Por eso la Gran Alegría, después de todo se anuncia en silencio, en soledad y tiniebla, a los pastores que “viven en el campo”, y al parecer no se agitan por los rumores de las multitudes agolpadas. Eso son los restos de los habitantes del desierto, los nómadas, el verdadero Israel.
Aunque se ordene inscribirse al “mundo entero”, parece que a ellos no les afecta. Sin duda se han registrado como José y María, pero permanecen fuera de la agitación, sin ser tocados por el vasto movimiento, la acumulación de cientos y miles de personas que hay en todas partes, en las ciudades y pueblos
Van a ver no ha un Profeta, ni a un espíritu, sino la Carne en la que se ha de revelar la Gloria del Señor y por la cual todos los hombres serán liberados del poder que hay en el mundo, el poder que trata de destruir el mundo porque el mundo es creación: y al hacerlo así saquea y agota los recursos de una fértil tierra dada por Dios”.(Incursiones en lo indecible).
“A este mundo, a esta posada enloquecida en la que ya no hay sito en absoluto para El, ha llegado Cristo sin ser invitado. Pero El no puede sentirse ahí en su casa, porque está fuera de lugar en ella, y sin embargo debe estar en ella. Su lugar está en todos aquellos para quienes no hay sitio. Su lugar con quienes no son parte, son rechazados por el poder por ser considerados débiles, con los desacreditados, con aquellos a quienes se niega el rango de personas, con los torturados, con los exterminados. Con aquellos para quienes no hay sitio, Cristo está presente en este mundo. Está misteriosamente presente en aquellos para quienes no parece haber más que el mundo en su peor aspecto. Para ellos no hay escapatoria, ni siquiera en su imaginación. No pueden identificarse con la estructura del poder de una humanidad agolpada que trata de proyectarse hacia fuera, a cualquier sitio, en una huida centrífuga al vacío, a salir fuera, a donde no haya Dios ni mundo, ni hombre, ni identidad, ni peso, ni mismidad...Nada, sino la máquina brillante, autodirigida, perfectamente obediente e infinitamente cara. (Incursiones en lo indecible).