El alma en búsqueda de lo sagrado vuelve a sí misma, a sus profundidades, a sus raíces oscuras e inconscientes y se acepta íntegramente… Todas las fuerzas biopsíquicas, no integradas a la personalidad consciente, entregadas a sí mismas, sin control, llevan en el inconsciente una vida sorda, clandestina y anárquica, una vida totalmente arcaica y terriblemente peligrosa para el conjunto de la personalidad… La inmersión humilde del hombre en su arcaísmo resulta ser el camino de una auténtica ascensión espiritual en la alabanza.