TRAVESÍA CUAERSMA (1)

Permitir a Dios

Lunes de la primera semana.

 

Mateo 25: 34-6

 

Vengan, benditos de Mi Padre, reciban el reino destinado para ustedes desde la creación del mundo; porque tuve hambre, y me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estuve de extranjero y me hospedaron; estuve desnudo y me vistieron; estuve enfermo y cuidaron de Mí; estuve en prisión y me visitaron.
La travesía espiritual es un entrenamiento para consentir la presencia de Dios y a toda la realidad. Básicamente esto es lo que significa la verdadera humildad. La divina acción nos invita a dar los consentimientos que éramos incapaces de dar en la infancia y al crecer, debido a las circunstancias que rodearon nuestras vidas tempranas. Esto nos trae un paradigma para la travesía espiritual que arroja enorme luz en los aspectos positivos de la gracia, la cual no tan sólo sana los daños emocionales de la vida, sino también nos vigoriza para entrar en el sendero del amor incondicional, aún desde el comienzo de nuestra conversión. Jesús enfatiza este enfoque de la divina unión cuando dice. Amen a los demás, como Yo los he amado.
El teólogo John S. Dunn ha sugerido que las etapas de la travesía espiritual corresponden al pasaje de la vida humana desde el nacimiento hasta la muerte. En cada importante etapa de ese desarrollo, Dios nos pide dar un apropiado consentimiento. En la niñez, Dios nos pide consentir en la bondad básica de nuestra naturaleza con todas sus partes. Como niños experimentamos nuestras propias facultades, desarrollando imaginación, memoria y lenguaje, y aprendiendo a relacionarnos con la familia y pares. En estos años se nos pide aceptar la bondad básica de nuestro ser como un don de Dios y a ser agradecidos por ello. En la temprana adolescencia, Dios nos pide aceptar el pleno desarrollo de nuestro ser activando nuestros talentos y energías creativas. La pubertad actualiza el lado físico de una más amplia energía: nuestra capacidad de relacionarnos con otras personas , de emerger del aislado mundo de un niño, y comenzar a asumir responsabilidad por nosotros mismos y nuestras relaciones. En nuestra juventud, Dios nos invita a dar un tercer consentimiento: a aceptar el hecho de nuestra poquedad y las disminuciones de la identidad que ocurren a través de la enfermedad, vejez y muerte. El cuarto consentimiento es el de ser transformado. Podemos pensar que todos estaríamos ansiosos de aceptar este último, pero aún las personas más santas están inclinadas a decir, “No nos apresuremos con esto”. La unión transformante requiere consentimiento para morir al falso-yo, y ese falso-yo es el único ego que conocemos. Cualesquiera sean sus inconvenientes, al menos nos es familiar. Algunos de nosotros estamos más temerosos de la muerte del falso-yo que de la muerte física.
Este gradual entrenamiento a consentir es la escuela del divino amor en el cual Dios nos invita a aceptar el plan divino de compartir la vida divina con nosotros de manera que trascienda todo lo que la imaginación humana puede prever. Nosotros no damos estos consentimientos como fines en sí mismos, sino más bien por la voluntad de Dios presente en estos dones. (De “Invitación a Amar”)
Oración
Oh, Espíritu Santo, mediante tu infalible inspiración, que consintamos siempre más plenamente a Tu presencia y acción dentro de nosotros. 
Martes de la primera semana
Mateo 6: 7-13
Cuando oren, no empleen frases vacías como, hacen los gentiles; porque ellos piensan que serán escuchados por sus muchas palabras. No los imiten, pues su Padre sabe lo que necesitan antes de que se lo pidan. Oren pues de esta manera: Padre nuestro que estás en el cielo, Santificado sea Tu nombre. Venga a nosotros Tu reino. Hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos A los que nos ofenden, y no nos dejes caer en la tentación, Más líbranos de todo mal.
La oración es una gran sombrilla. Existen muchas clases de oración y muchas maneras de expresarla. Fundamentalmente es una respuesta a la invitación de Dios de volver nuestra mente y nuestro corazón a Él. Las fórmulas clásicas son las de Evagrio, la cual es hacer a un lado los pensamientos, y la de San Juan Damasceno, que es la conversación de la mente con Dios. Por „mente, San Juan quiere decir las facultades espirituales de intelecto y voluntad. Algunas veces ese desplazamiento interior necesita ser expresado en palabras o conceptos, pero para ser oración verdadera, no tiene que ser expresado en palabras o conceptos. Los Padres de la Iglesia y los grandes maestros espirituales de la tradición cristiana han elaborado en varios niveles y grados una oración. Podríamos pensar en la oración como una conversación con Dios, la cual se profundiza a medida que uno se vuelve más y más devoto de Él. Esa profundización no nos impide expresar la oración espontáneamente en cada nivel de nuestro ser, desde la oración vocal, al simple movimiento de la voluntad, al cual el libro de „La Nube del No-Saber llama “un suave movimiento de amor”. Este sencillo movimiento de la voluntad es apenas perceptible a nuestra atención, pero al
 más profundo nivel de nuestro ser, nos une más íntimamente al Espíritu Santo que cualquiera otra forma de orar. Porque, como San Juan de la Cruz enseña, es el único impulsor al más profundo nivel de silencio interior y trabaja poderosamente sin estar conscientes de lo que está sucediendo. (De “El Corazón del Mundo”).
Oración
Oh Espíritu Santo, que Tu luz abra nuestras mentes a la verdad y refuerce nuestras voluntades para aceptar la verdad sin vacilaciones.
La Conversión
Miércoles de la primera semana
 Juan 3: 6 Cuando la noticia llegó al rey de Nínive, también él se levantó de su trono, se quitó sus vestiduras reales, se puso ropas ásperas y se sentó en el suelo en cenizas.”
 El proceso de conversión comienza con genuina apertura al cambio—estar abierto a la posibilidad de, justamente como la vida natural evoluciona, así nuestra vida espiritual está evolucionando. Nuestro mundo psicológico es el resultado del crecimiento natural, acontecimientos sobre los cuales no tenemos control en la temprana niñez y educación primaria. La Gracia que es la presencia y acción de Cristo en nuestras vidas, nos invita a estar listos a dejar ir donde estamos ahora y estar abiertos a nuevos valores que han nacido cuando nosotros penetramos a una nueva asimilación del Evangelio y cómo Éste se aplica concretamente en nuestras vidas cotidianas. Más aún, Jesús nos llama al arrepentimiento no tan solo una vez; es un mensaje que continúa repitiéndose. Es una elegante invitación de filos dorados. Cada vez que tú consientes a un engrandecimiento de la fe, tu mundo cambia y todas tus relaciones tienen que ser ajustadas a la nueva perspectiva y a la nueva luz que te ha sido dada. Nuestras relaciones con nosotros mismos, con Cristo, con nuestros vecinos, con la Iglesia—con Dios—todo cambia. Es el final del mundo que previamente habíamos conocido en el que vivíamos. Algunas veces el Espíritu de Dios deliberadamente hace añicos uno de estos mundos. Si habíamos dependido de aquellos para llegar a Dios, podemos sentir como si hubiésemos perdido a Dios. Podríamos tener duda de la verdadera existencia de Dios. Tales dudas podrían ser la mejor cosa que nos hubiera sucedido. No es la verdad de Fe de Dios sobre la que tenemos dudas, sino solamente al Dios de nuestros limitados conceptos o dependencias; este Dios jamás ha existido. Así, la segunda parte del mensaje de Jesús es muy importante. Si tú te arrepientes y tienes la voluntad de cambiar, o de dejar que Dios te cambie, el Reino de Dios está cerca; de hecho, tú lo tienes; está dentro de ti y puedes comenzar a deleitarlo. El Reino de Dios pertenece a aquellos que son pobres de espíritu, que se han desprendido de sus actitudes posesivas sobre todas las cosas, incluido Dios. (Contemplative Outreach News, Winter, 1988)
Oración
Santo Espíritu de Dios, Danos la gracia del auténtico pesar por nuestras faltas y la firme esperanza del perdón por todos nuestros pecados.

Temor de Dios
Jueves de la primera semana.
Esther 14:1, 3-5 Entonces la Reina Esther, abrumada por una mortal agustia, recurrió al Señor. Ella oró al Señor Dios de Israel, y dijo: ¡Señor mío, Rey de todos nosotros, tú eres único! Ayúdame pues estoy sola y no tengo a otro que me ayude, más que Tú, porque estoy en gran peligro. Desde que nací he escuchado en la tribu de mi familia que Tú, Oh Señor, escogiste a Israel entre todas las naciones, y a nuestros patriarcas entre todos sus antepasados, para que fueran Tu propiedad eterna, y que Tú hiciste por ellos todo lo que habías prometido.
El término bíblico Temor de Dios no se refiere a la emoción del miedo. Temor de Dios es un término técnico en la Biblia que significa la correcta relación con Dios. La correcta relación con Dios es confiar en Él. La correcta relación con Dios involucra reverencia y profundo respeto por la trascendencia e inmanencia de Dios, así como confiar en su benevolencia y compasión. Para conceptualizar lo que el temor de Dios bíblico realmente significa, imaginemos a un niño en tiempo de Navidad en una enorme tienda departamental, el último piso del tamaño de toda una cuadra, está lleno de juguetes. Cuando el niño sale del elevador dentro de la tierra de las maravillas de deseables objetos, sus ojos se hacen más y más grandes. Mira hacia la izquierda y hacia la derecha, contemplando todo lo que su corazón ha deseado siempre: patines, muñecos electrónicos, trineos, aviones, trenes eléctricos, computadoras, etc. Él quiere ir en cada dirección de una vez. Está tan cautivado que no busca dónde estar. Quiere tocar de todo y llevárselo a casa. El temor de Dios bíblico es similar. Nos sentimos invitados a un misterio que contiene todo lo que nuestros corazones hubiesen podido desear. Experimentamos la fascinación del Misterio Final más que temor a lo desconocido. Queremos apresar o ser apresados por el misterio de la presencia de Dios que se abre perdurablemente en cada dirección. (De “Invitación a Amar”)
 Oración
Ven, Espíritu Santo, hazte presente en el momento de La tentación y suavemente persuade a nuestros tímidos corazones A confiar en Ti.

Purificación Viernes de la primera semana Ezequiel 18: 21-22 ――Y si el malvado se aparta de todos los pecados que cometía, y cumple todas mis leyes, y hace lo que es recto y justo, ciertamente vivirá; no morirá. No volveré a acordarme de todo lo malo que hizo, y él vivirá por hacer lo que es recto. En los círculos religiosos hay un cliché que describe la divina purificación como „un maltratar desde afuera y un horadar desde adentro. Dios anda en pos de nuestros acumulados desechos con algo equivalente a un compresor y comienza escarbando a través de nuestros mecanismos de defensa, revelando las esquinas secretas que esconden las inaceptables partes de nosotros mismos. Podríamos pensar que es el final de nuestras relaciones con Dios. Realmente es una invitación a una nueva profundidad en la relación con Dios. Mucho vaciamiento y sanación tiene que haber si vamos a estar receptivos a las sublimes comunicaciones de Dios. La plena transmisión de la vida divina no puede surgir y ser completamente escuchada si la „estática del falso-yo es demasiado alta. Una vez que comenzamos la travesía espiritual, Dios está totalmente de nuestro lado. Todo trabaja en conjunto por nuestro bien. Si podemos creer esto, nos podemos ahorrar una cantidad enorme de problemas. La purificación del inconsciente es una parte importante de la travesía. La decisión de elegir los valores del Evangelio no toca la motivación inconsciente que está firmemente en su lugar en las edades de tres o cuatro años, y más profundamente atrincherada para la edad de la razón. Tanto como el falso-yo con sus programas emocionales de felicidad esté presente, tendemos a asignar cualquier progreso en la travesía a nosotros mismos. La experiencia del amor de Dios y la experiencia de nuestras debilidades son correlativas. Estos son los dos polos con los que Dios trabaja mientras que gradualmente nos va liberando de nuestras inmaduras formas de relacionarnos con Él. La experiencia de nuestras desesperadas necesidades de sanación de Dios es la medida en la cual experimentamos Su infinita misericordia. Mientras más profunda sea la experiencia de la misericordia de Dios, mayor será la compasión que tendremos con los demás. (De “Invitación a Amar”)
Oración
Santo Espíritu de Dios, que el refinado fuego de Tu amor llegue dentro de los lugares escondidos de nuestro ser interno y nos haga un solo espíritu contigo.

 
La Unidad de la Creación
 Sábado de la primera semana.
Mateo 5: 43-45 Habéis oído que se dijo.‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo‘; mas Yo os digo: Amen a sus enemigos y oren por los que os persiguen. Y así serán hijos de vuestro Padre que está en el cielo, pues Él hace que Su sol salga para malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos e injustos
Una de las cosas que la O. Centrante, a medida que se profundiza, afectará, es nuestra intuición de la unidad de la familia humana, y en verdad, la unidad de toda la creación. A medida que uno avanza dentro del propio ser íntimo, uno se pone en contacto con lo que es el ser íntimo de cada uno de los demás. Aunque cada uno de nosotros retiene su propia personalidad exclusiva, estamos necesariamente asociados con la persona Divina-Humana quien ha tomado para Sí a toda la familia humana, de tal manera que sea la íntima realidad de cada individuo miembro de ésta. Y así, cuando uno está orando en el propio ser íntimo, en el propio espíritu, uno está orando, por decir, en el espíritu de cada uno. En la Eucaristía, no solamente estamos unidos a Jesucristo presente con Su ser entero bajo los símbolos del pan y el vino, sino que creemos que estamos unidos con todos los demás cristianos, con cada miembro de la raza humana, y en verdad, con toda la creación. Jesucristo en su divinidad está en los corazones de todos los hombres y mujeres y en el corazón de toda la creación, manteniendo todo con vida. Este misterio de unidad nos capacita a emerger de la Eucaristía con un refinado ojo interno y nos invita a percibir el misterio de Cristo donde quiera y en todo. Él que está escondido de nuestros sentidos e intelecto en Su divina naturaleza, se vuelve más y más transparente a nuestros ojos de fe por el conocimiento que está siendo transformado. El Espíritu de Cristo en nosotros percibe al mismo Espíritu en los demás. La Eucaristía es la celebración de la vida, la danza de lo divino en forma humana. Nosotros formamos parte de esa danza. Cada uno de nosotros es una continuación de la Encarnación de Cristo hasta el punto en que estemos viviendo la vida de Cristo en nuestras propias vidas—o más bien, en vez de nuestras propias vidas. La Eucaristía es el sumario de toda la creación reunida en un solo himno de oración y acción de gracias. En la Eucaristía toda la creación es transformada en el Cuerpo de Cristo, unida a Su divina Persona, e impulsada dentro de las profundidades del Padre para siempre. Aún la creación material se ha convertido en divina en Él.. (Contemplative Outreach News, Winter, 1987)
Oración
Oh Espíritu Santo, A través de nuestra creciente unión con Jesús, ayúdanos a practicar la suprema caridad con los miembros e nuestra familia, con nuestras respectivas comunidades, y con toda la familia humana.

La Transfiguración
 Segundo domingo de Cuaresma
 Mateo 17:13 Jesús se llevó consigo a Pedro, Santiago y a su hermano Juan y los llevó arriba de una alta montaña, solos. Y Él se transfiguró delante de ellos, y Su rostro se tornó como el sol, y sus ropas se tornaron deslumbrantemente blancas. Súbitamente se les aparecieron Moisés y Elías, estando con Él. Entonces Pedro le dijo a Jesús: Qué bueno es para nosotros estar aquí, si Tú quieres Yo haré tres tiendas aquí, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías. Mientras estaba hablando, de pronto una nube brillante los cubrió, y de la nube, una voz dijo: Éste es mi hijo amado en Quien Me complazco; ¡Escúchenlo!
La subida a la montaña por Jesús para transfigurarse, apunta a la transformación que recibimos en la travesía espiritual después de un tiempo de purificación. Después de soportar el desierto interno de purificación, Dios nos vigoriza con experiencias transformantes. La montaña de la Transfiguración no es tan solo un lugar de retiro; simboliza la experiencia del despertar espiritual que es el propósito de la práctica de la O. Contemplativa.. El primer indicio claro de que la O. Contemplativa está siendo establecida en uno mismo es la atracción por la soledad. Esta atracción proviene del refinamiento de nuestras facultades a través del desmantelamiento de nuestros programas emocionales de felicidad y la consecuente reducción de la „estática que aquellos nos causan en la vida cotidiana frustrándonos. En este caso, los programas emocionales de los tres apóstoles habían sido dejados abajo, por decir, al menos temporalmente. Su atracción por la soledad es simbolizada por la conducción de Jesús a la montaña. Este es el primer signo de su despertar espiritual. Comenzamos a acceder al misterio de la presencia de Dios mediante una similar atracción, aunque en la montaña particular en que estamos—un retiro o nuestro tiempo o nuestro diario período de oración—pudiera no traernos alguna satisfacción en absoluto. Como un irresistible imán, la atracción por la soledad, nos absorbe sin nuestro conocimiento de dónde está viniendo. Nosotros aguardamos pacientemente por Dios día tras día en oración y caminando con dificultad en nuestras ocupaciones habituales. En esta montaña sagrada Jesús detonó en una presencia que maravilló a los discípulos…Jesús se convirtió en luz; aún sus vestiduras quedaron saturadas de ésta. Una clase de gloria se extendió por sí misma dentro de ambos sentidos, hacia adentro y hacia fuera. Si percibimos la divina presencia en algún facsímile con esta claridad, quedamos fascinados, absortos y deleitados. La respuesta de Pedro era que quería permanecer allí para siempre. Mientras más profunda sea la experiencia de unión, uno no podrá ayudar más sino querrá prolongarla. Justamente como los discípulos están empezando a experimentar las delicias de la divina presencia en la persona de Jesús, súbitamente una nube extendió su sombra y los cubrió. La nube es el símbolo de lo desconocido a la cual entramos como un estado habitual a través e la práctica regular de la O. Contemplativa. De improviso una voz desde la nube resonó diciendo: “Éste es mi Hijo muy amado, ¡Escúchenlo! Escuchen no solamente a Sus palabras, las cuales habían estado escuchando en la planicie, sino “escúchenlo a Él”, la divina persona que te está hablando a ti. Escucha a la divina presencia que está encarnada en este ser humano. Escuchen al Silencio infinito, del cual la Palabra encarnada emerge y al cual retorna. La gracia de la Transfiguración no es precisamente una visión de gloria, una aislada experiencia de la divina consolación de cualquier modo exaltada. Por supuesto tal experiencia tiene un enorme valor. Pero su primordial propósito es algo más grande: fortalecernos para vivir en la presencia de Dios y ver el resplandor de esa presencia en todo suceso, en la gente, el cosmos, y en nosotros mismos. (De “Nuevos despertares”)
Oración
Oh, Espíritu Santo, libéranos de todos los programas emocionales de felicidad que nutren nuestros falsos-yo y concédenos la quietud del desapego de su intranquila energía.  
Comentarios (2)
sobre el TEMOR DE DIOS
2 Jueves, 25 de Febrero de 2010 08:52
gran familia
gracias por la explicación tan clara y bonita que dáis en la reflexión del día de hoy para la cuaresma sobre esta expresión: TEMOR DE DIOS, como la correcta relación con Dios que es CONFIAR EN ÉL; entre la REVERENCIA Y PROFUNDO RESPETO y la CONGIANZA EN SU BENEVOLENCIA Y COMPASIÓN.
Es un término que a menudo se hace difícil de comprender para ntros.hijos que no entienden que si Dios es un padre que nos quiere tanto, haya que temerle, el ejemplo que ponéis de el niño que llega a la planta de juguetes de un gran almacén es genial para entenderlo...¡nosotros y ellos!
gracias por AYUDARNOS A CRECER EN CUARESMA
1 Miércoles, 24 de Febrero de 2010 07:56
gran familia
Con estas reflexiones de la Travesía Cuaresmal nos estáis ayudando mucho a crecer personalmente y a acompañar a ntros.hijos en su evolución espiritual.
Vamos aprendiendo a dejar hacer a Dios en ntra.familia, a "consentir más plenamente Su Presencia y Acción dentro de ntros."...y de ntra.pequeña iglesia doméstica

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