Oh Dios, somos uno contigo.
nos has hecho uno contigo
Tú nos has enseñado que si nos abrimos el uno al otro, moras en nuestro interior.
Ayúdanos a preservar esta apertura y a luchar por ella con todo nuestro corazón.
Ayúdanos a darnos cuenta de que no puede haber entendimiento allí donde hay rechazo mutuo.
Oh Dios, al aceptarnos los unos a los otros de todo corazón, completamente, plenamente, te aceptamos a ti, y te damos gracias, y te adoramos, y te amamos con todo nuestro ser, porque nuestro ser está en tu ser, y nuestro espíritu está arraigado en tu Espíritu.
Llénanos pues de amor y que el amor nos una cuando emprendamos nuestros diversos caminos, unidos en este único Espíritu que te hace presente en el mundo y que te permite testimoniar la realidad última que es el amor.
El amor ha vencido. El amor es victorioso.
Amén.
Thomas Merton, monje cisterciense.
Cistercienses Primera Parte