El memorial de Pascal

 Después de la muerte del matemático y científico francés Blas Pascal encontraron en una prenda suya de vestir un fragmento de papel meticulosamente escrito que sin duda tenía para él una importancia extraordinaria, ya que lo había llevado siempre consigo. Este Memorial -así es como se le ha llamado- contiene la experiencia de un día muy concreto y de una hora totalmente exacta de la vida de Pascal. El texto es el siguiente: «Año de gracia de 1654, lunes, 23 de noviembre […]; desde alrededor de las diez y media de la noche hasta aproximadamente la una de la madrugada, fuego. El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, no el dios de los sabios y filósofos. Seguridad plena, seguridad plena. Sentimiento. Alegría. […] Olvido del mundo y de todas las cosas, excepto de Dios. […] Padre santo a quien el mundo no ha conocido, pero yo sí que te he conocido. Alegría, alegría, alegría, lágrimas de alegría. […]. Dios mío, ¿me abandonarás? Que no me aparte de Él jamás. […] Yo me he separado de Él; he huido de Él; le he negado y crucificado. Que no me aparte de Él jamás. Él está únicamente en los caminos que se nos enseñan en el Evangelio: abnegación interior; renuncia total, completa. […]. Una alegría eterna en comparación de un día de sufrimiento en la tierra. "No olvido tus palabras". Amen.»Este Memorial habla de una experiencia auténticamente real. Nos ofrece unos datos exactos, precisos. Pascal la ha recogido casi con la misma precisión con que se recogen los datos de un experimento científico. La experiencia que vivió y que plasmó en este Memorial se puede comparar con la de los discípulos de Emaús. No se trata de intuiciones teológicas, que se pueden tener cualquier día, sino de la experiencia estremecedora y transfiguradora de un momento exacto y preciso, que transforma toda la realidad y que no se puede olvidar jamás. Tampoco se trata aquí de una experiencia humana común y corriente, que puede tener cualquier hombre religioso, sino de una experiencia específicamente cristiana, que tiene una historia anterior; a saber, la historia de fe de muchas generaciones. Pascal ha encontrado a Cristo en una hora concreta y precisa y en Cristo ha encontrado al Dios de Abrahán, al Dios de Isaac y al Dios de Jacob. Este encuentro le produjo una profundísima alegría y paz. No podemos interpretar como nos parezca las palabras «Alegría, alegría, alegría, lágrimas de alegría». Pascal encuentra la paz en esa alegría. Y encuentra una paz que reorganiza de nuevo la vida, que la sitúa en un plano distinto, que la hace plenamente clara y transparente. Pascal descubre repentinamente que hasta entonces había estado separado de Cristo, aunque ya antes de ese acontecimiento había admitido la fe. Está convencido de que sólo ahora ha encontrado a Cristo y con Él a Dios. Y tiene una profunda certeza.GERHARD LOHFINK

 

Comentarios (1)
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1 Domingo, 01 de Junio de 2014 00:28
Ángel Raya Amiz
Desde hace mucho tiempo he admirado el genio de Pascal. Tengo sus "Pensamientos". Me preguntaba en qué consistiría su famosa visión durante una noche que cambió su vida. Por fin he encontrado la respuesta. Aquí.

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