¿Por qué no se utilizan los propios pensamientos para comunicarse con Dios?

 ¿Por qué no debe la oración emplear el mismo estado de consciencia que se usa en el resto del día? 

          Ciertamente debemos utilizar la mente y el pensamiento para comunicarnos con Dios. Se Nos pide orar sin cesar y durante el día, viviremos muchos tipos de oración y tendremos que utilizar nuestra mente y pensamiento si hemos de cumplir el mandamiento divino. Incluso la oración centrante en su movimiento inicial usa la mente y el pensamiento, el corazón y el afecto. Pero lo que buscamos en la oración centrante, al menos durante cinco minutos al día, es ir más allá de nuestras mentes y pensamientos. Incluso en nuestra experiencia diaria, cuando amamos a alguien de modo especial, sentimos la necesidad de tener ratos a solas con esa persona, estar en silencio y comunicarnos a niveles más profundos de lo que puedan transmitir las palabras y los pensamientos. Si esto es verdad en las relaciones humanas diarias, cuánto más grande será la necesidad cuando la persona con quien nos estamos comunicando transciende todo pensamiento y lo que pueden abarcar nuestras mentes.

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Valores del Silencio

Cistercienses Primera Parte