¿Cuál es la diferencia entre este tipo de oración callada y el quietismo, que era una herejía condenada por la Iglesia?

        Quietismo es el nombre que se da a una doctrina espiritual que, según la propuso Miguel de Molinos, fue condenada en 1687. Esta enseñanza mantenía que se puede tener contemplación pasiva, o actividad mística a voluntad, simplemente deteniendo todas las operaciones de las facultades. Con este ideal se repudiaba toda la vida y hasta condenaba el examen de conciencia. Llegaba a decir que los actos exteriores que eran objetivamente pecaminosos no eran moralmente condenables si no interferían con el silencio interior. Al detener toda la actividad humana y hacer un ideal del silencio interior, se acercaba a algunas prácticas orientales y se alejaba de la primacía del amor, que marca la vida y la actividad cristianas.

        La oración centrante es, como dice constantemente el autor de La nube, un trabajo de amor. La oración se contiene de hecho en el primer paso, prestando atención en fe y amor a Dios presente en el centro de nuestro ser. El resto del método se encamina a capacitarnos para habitar tan entera y puramente como sea posible en este acto de amor. La palabra de oración es significativa porque expresa ese amor y resume con mayor sencillez la totalidad de nuestra relación de amor.

       La diferencia, pues, entre esta oración de silencio y el quietismo, es evidente: la primera es un acto de amor continuado, lo segundo busca el cese de esos actos. La primera trata de animar nuestras actividades fuera del tiempo de la oración con la actividad del amor; lo segundo trata de vaciar los actos exteriores de actividad interior. La primera se dirige a que la persona actúe plenamente como persona humana; lo segundo querría que la persona humana se convirtiera en una entidad totalmente pasiva que sólo recibiera la actividad de otros. Con una mirada superficial podría parecernos que hay un parecido entre los dos, pero en esencia no podrían ser más distintos.

 ¿Es así como la oración centrante se diferencia de la meditación transcendental? He oído a algunos decir que la oración centrante es MT bautizada,

     Lo que hemos dicho sobre la diferencia entre el quietismo y la oración centrante se aplica en parte también a la MT (Meditación Transcendental), si se habla sólo de la técnica básica de meditación. El programa de Siddhis recientemente propagado por Maharishi Mahesh Yogi es una práctica bastante activa. La práctica de meditación básica tiene cierto parecido con el quietismo. Busca el silencio interior más que promover una relación de amor activa con Dios. Sin embargo, se distingue del quietismo y se parece' a la oración centrante en que intenta animar el resto de la vida, e incluso toda la creación por la experiencia de la meditación. Sin embargo, la técnica de MT, mientras que tiene cierto parecido con la oración centrante, es distinta y actúa desde principios distintos. En vez de utilizar una palabra de oración significativa que implique una respuesta afectiva, emplea un sonido sin sentido que se debe usar durante toda la meditación en lugar de sólo cuando se necesita para volver a la Presencia. El objetivo de la MT normalmente no es religioso. La práctica es una actividad humana natural por la que se intenta ponerse en contacto con el centro del ser. Pero, como todos los actos humanos, se puede revestir de un significado religioso. Los hindúes la han empleado, dándole su propio significado. Y los cristianos la pueden emplear, llenándola de una comprensión más plena ofrecida por la revelación.

     El papa Juan Pablo II habló de esto recientemente cuando dijo: «Siendo fiel al mensaje genuino y total del Señor, es necesario para la Iglesia abrir e interpretar toda la realidad humana para impregnarla de la fuerza del evangelio» (Cuilapán, México; 29 enero 1979). Cristo no es simplemente un guru de un camino espiritual.

   ¿Al enfocar la oración de este modo, no hay peligro de perder de vista algunos de los valores del cristianismo? 

     Si este fuera el único modo en que orara una persona, y si hiciera de esta oración toda su vida espiritual, sí desde luego. Pero . se intenta que la persona dedique sólo dos o tres períodos cortos al día a este tipo de oración. Estos ratos serán tiempos de un amor intenso, momentos vivificadores para experimentar el amor y la presencia de Dios, que animarán el resto de las actividades del día y especialmente las otras formas de oración; la celebración de los sacramentos, la eucaristía y la comunicación con el Señor en las Santas Escrituras. Esto último, a su vez, aumentará nuestro deseo de esta obra de amor. La oración centrante está dirigida a la práctica en el contexto de una vida cristiana total y a dar fruto de ella.       

         Basil Pennington, OCSO “Oración centrante”

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