Desde que conocí a Teresa jamás tuve la sensación de sentirme sola.
Ahora sé segura que es "reparadora de almas rotas" como bien dice en sus escritos del "Rincón de Teresa".
Le doy las gracias por haberla conocido, por entrar en el Silencio de las Escalonias. Por la Paz del Camino de los Eucaliptos...
Descansa en Dios, amiga.