



Qué aterrador es afrontar mi yo desnudo y necesitado, ese yo que ansía amor y que sabe que no puede hacer nada para manipular el universo y lograr que le proporcione la única forma de amor que realmente necesita ... El quid del problema es que no puedo sentir el amor de Dios, porque no me atrevo a aceptarlo incondicionalmente. Para saber que soy amado debo aceptar la espantosa indefensión y vulnerabilidad que es mi verdadero estado, y esto es siempre aterrador.
EL SILENCIO DURANTE EL DÍA. La hospedería monástica no es un hotel. Es una parte del monasterio donde el huésped puede llevar una vida paralela a la de la comunidad y en estrecha comunión con ella, a través, sobre todo, de la oración litúrgica.
En conformidad a su finalidad, ayude a crear un ambiente de paz y silencio que facilite la oración.
No fumar dentro de las dependencias de la hospedería.