La buena convivencia en la Hospederia

EL SILENCIO DURANTE EL DÍA. La hospedería monástica no es un hotel. Es una parte del monasterio donde el huésped puede llevar una vida paralela a la de la comunidad y en estrecha comunión con ella, a través, sobre todo, de la oración litúrgica.
En conformidad a su finalidad, ayude a crear un ambiente de paz y silencio que facilite la oración.
No fumar dentro de las dependencias de la hospedería.
La puerta de la Hospedería debe estar siempre cerrada; todos los huéspedes disponen de llave de entrada.
Recuerde que la verja de entrada al Monasterio permanecerá cerrada desde las veintiuna a las seis horas.
Procure ser puntual en las horas de las comidas y al recogerse en su habitación.
Cuando se vaya, ayudaría mucho que dejase la habitación arreglada y limpia como desearía encontrarla. Las ropas utilizadas puede dejarlas en el cuarto de la limpieza.
Si lo desea, puede colaborar en las tareas de limpieza del comedor al finalizar las comidas, para dejarlo en nuevo estado de servicio.
Puede participar en la Liturgia con los monjes. Se le facilitará un cuaderno, según el oficio a celebrar.
Los huéspedes que deseen confesarse pueden pedírselos directamente al padre hospedero o pedirlo a otro monje. Igualmente quienes deseen mantener consultas o charlas personales, como ayuda espiritual o de otro tipo, se pondrán en contacto con el hospedero que les atenderá en la medida de sus posibilidades por sí o por otros miembros de la comunidad.